Patologías

Todas nuestras estrategias apuntan a mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y sus familias, mas alla del diagnostico que cada paciente presente, el mismo se toma como “hoja de ruta” hacia el camino a la mejoria.

Todas nuestras intervenciones pretenden:

  • Mantener las capacidades mentales del paciente.
  • Rehabilitar los procesos psicológicos deteriorados.
  • Evitar el aislamiento del entorno del paciente.
  • Potenciar las relaciones sociales y trabajar sus habilidades sociales.
  • Aumentar la independencia y la autonomía personal.
  • Disminuir el estrés.
  • Generar sentimientos de control sobre el entorno y reducir la indefensión.
  • Potenciar las capacidades funcionales y el desempeño en las tareas cotidianas.
  • Mejorar los sentimientos de bienestar emocional, psicológicos y de salud general.
  • Mejorar la calidad de vida de la persona.
  • Mejorar la calidad de vida de los cuidadores en los casos en los que esta figura esté presente.

Los pacientes en nuestros centro, suelen presentar principalmente:

TEA (Trastornos del Espectro Autista)

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de trastornos del neurodesarrollo  que implican dificultades significativas de socialización, comunicación y conducta. Las personas con TEA procesan la información en su cerebro de manera distinta a los demás.
La detección generalmente tiene lugar en los primeros años de vida.

Los niños con TEA:

  • Evitan el contacto visual
  • No tienen miedo al peligro inminente
  • Repiten frases descontextualizadas
  • Poseen intereses restringidos
  • Juegan durante tiempos prolongados apilando o colocando objetos en fila
  • Evidencian dificultad para relacionarse con otros niños.

El tratamiento interdisciplinario incluyendo a la familia y ámbito escolar cumple un rol fundamental en el pronóstico de niños con estas características. La estimulación centrará sus objetivos en el desarrollo de la comunicación e interacción social.

RMG (Retraso Madurativo Global)

El retraso madurativo global implica dificultades en dos o mas áreas del desarrollo: motricidad, lenguaje, funciones cognitivas, desarrollo social y actividades de la vida diaria. Este retraso debe fundamentarse en el desarrollo esperable para su edad cronológica.

Son niños que cumplirán con todos los aprendizajes necesarios pero en tiempos diferentes a la mayoría de sus pares.

Con una adecuada estimulación, muchos niños adquieren unas pautas evolutivas y un ritmo similar al de los niños de su edad, ya que se trata de un retraso en la adquisición de capacidades y destrezas. Es necesario mantener los avances conseguidos mediante un tratamiento interdisciplinario para evitar que el retraso madurativo provoque un déficit de capacidad intelectual en edades futuras.

TEL (Trastornos Especificos del Lenguaje)

Los trastornos específicos del lenguaje son dificultades que aparecen en edades de adquisición del lenguaje. Estas dificultades pueden predominar en la comprensión o en la expresión del lenguaje e implicar a todas o alguna de las áreas del mismo: fonológica, semántica, sintáctica y pragmática.

Trastornos del aprendizaje

Son trastornos donde se ve afectada un área concreta y específica que impide el cumplimiento de los objetivos escolares (lectura, escritura, calculo, etc) sin presentarse déficits en otras áreas ni encontrarse presente otro tipo de patología sensorial, neurológica o emocional.

TDH/TDHA Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad

El que los niños son inquietos por naturaleza no es ningún secreto. En sus primeros años de vida, están en la edad de descubrir nuevas cosas y de, poco a poco, tratar de entenderlas. El tipo de educación que demos a nuestros pequeños condicionará en buena parte su vida, por lo que es fundamental que les prestemos toda la atención posible.

Generalmente, los infantes tienen la cualidad de aprender con muchísima rapidez. No obstante, siempre puede haber impedimentos que les hagan perder la concentración que necesitan para hacerlo. Un ejemplo destacado es el caso de los niños hiperactivos, un trastorno que se puede tratar y conseguir revertir sus consecuencias.

Un problema de atención

Independientemente de la educación que reciban, hay niños a los que les cuesta concentrarse más que a otros. Es un problema al que a menudo no le damos la importancia que se merece, pero que puede tener resultados nefastos en la socialización del pequeño.

Se trata del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Berta Romero, psicóloga de la Fundación ADANA, explica que “es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por la presencia de tres síntomas típicos: déficit de atención, impulsividad y/o hiperactividad motora y/o vocal”.

La hiperactividad se reconoce principalmente en los niños, porque éstos desconocen la manera que deben tener para actuar o, simplemente, les cuesta más asimilar las reglas sociales. Berta Romero asegura que se identifica como un trastorno “cuando los síntomas o los comportamientos que tengan se observen con mucha mayor frecuencia e intensidad que en otros niños de su misma edad, de manera que interfieran en su vida diaria en casa, la escuela y su entorno en general”.

Nuestra labor como padres y educadores pasa por enseñar a nuestros hijos a comportarse y a estar preparados para la vida. Conseguirlo supone un trabajo familiar constante y paulatino, para el que se deberán llevar a cabo algunas estrategias. La especialista recomienda que “los padres del niño con TDAH decidan conjuntamente y de manera coherente las normas del hogar. Una vez claras las deberán transmitir al hijo creando un espacio de diálogo y de comunicación.

Trastornos emocionales

Los Trastornos del espectro emocional, tradicionalmente, siempre se han asociado más a población adulta que a población infanto-juvenil. Hoy en día asistimos a un aumento de estas patologías en población infantil. La importancia de detectarlas y tratarlas a tiempo es de vital importancia. Las emociones (positivas y negativas) y la forma en que el niño las procesa va a ser uno de los pilares de su personalidad en el futuro.

ENTRE ELLOS ENCONTRAMOS:

  • Trastornos del estado de animo
  • Trastornos de ansiedad por separación
  • Ansiedad/depresión infantil
  • Mutismo selectivo/electivo.
  • Trastornos del sueño, alimentación y educativos.

Trastornos oposicionistas desafiantes de la conducta/negativista desafiante

Es un patrón de comportamiento desobediente, hostil y desafiante hacia figuras de autoridad.

Este trastorno es más frecuente en los niños que en las niñas. Algunos estudios han demostrado que afecta al 20% de los niños en edad escolar; sin embargo, la mayoría de los expertos cree que esta cifra es alta debido a las definiciones culturales cambiantes de lo que es un comportamiento infantil normal y a posibles sesgos o prejuicios raciales, culturales y de género.

Este trastorno se inicia generalmente hacia los 8 años de edad, pero puede empezar incluso en los años del preescolar. Se piensa que el trastorno es causado por una combinación de factores biológicos y psicosociales.

Síntomas:

  • Desobedece activamente las peticiones de los adultos.
  • Ira y resentimiento con los demás.
  • Discute con los adultos.
  • Culpa a otros de sus propios errores.
  • Tiene pocos o ningún amigo o ha perdido los amigos.
  • Se involucra en problemas constantes en la escuela.
  • Pierde la paciencia.
  • Es rencoroso o vengativo.
  • Es susceptible o se molesta con facilidad.

Para encajar dentro de este diagnóstico, el patrón debe durar al menos 6 meses y debe traspasar los límites del mal comportamiento normal de la infancia.

El patrón de comportamientos debe ser diferente de los de otros niños de más o menos la misma edad y nivel de desarrollo. El comportamiento debe llevar a problemas significativos en la escuela o las actividades sociales.

Tratamiento

El mejor tratamiento para el niño es hablar con un profesional en salud mental experto en terapia individual y posiblemente de familia. Los padres también deben aprender la forma de manejar el comportamiento del niño.

Los medicamentos también pueden servir, especialmente si los comportamientos se presentan como parte de otra afección, como depresión, psicosis infantil o trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA).

Trastornos de aprendizaje

Los Trastornos específicos del desarrollo del aprendizaje escolar constituyen un conjunto de problemas que interfieren significativamente en el rendimiento en la escuela, dificultando el adecuado progreso del niño y la consecución de las metas marcadas en los distintos planes educativos.

A pesar de que suelen presentarse conjuntamente con alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso central, no son el resultado de un retraso mental asociado, de una privación sensorial o de un trastorno emocional grave. Por el contrario, estos trastornos surgen de alteraciones de los procesos cognoscitivos. Es probable que exista alguna alteración biológica secundaria, sin embargo, lo que los caracteriza es que el déficit se plantea en un área muy concreta. Los más habituales son los que hacen referencia a la adquisición de la lectura (dislexia), a la escritura o al cálculo.

Estas alteraciones son mucho más frecuentes en niños que en niñas y hay que advertir que suelen pasar desapercibidas en un primer momento ya que los niños, como se ha apuntado, no tan sólo no presentan problemas en otras áreas sino que su rendimiento en ellas puede ser superior a la media.

as características generales que se observan en niños que presentan trastornos específicos del desarrollo del aprendizaje escolar los podemos dividir en:

  1. Trastornos de la actividad motora: hiperactividad, hipoactividad, falta de coordinación.
  2. Trastornos de la percepción
  3. Trastornos de la emotividad.
  4. Trastornos en la simbolización o decodificación (receptivo-auditivo y receptivo-visual) y expresiva o codificación (expresivo-vocal y expresivo-motora).
  5. Trastornos en la atención: atención insuficiente y atención excesiva.

No debe entenderse que todos los niños deben presentar todas estas características, sino que en mayor o menor grado suelen estar presentes en este tipo de trastornos.

Trastornos motores simples y leves

En la infancia, se producen en ocasiones trastornos motores que afectan al movimiento del niño. A veces, el trastorno es más grave que otros por lo que dichos trastornos se dividen en transtornos motores graves y trastornos motores leves.

Llamamos trastorno a la alteración leve en el funcionamiento de un órgano corporal. Por lo que los trastornos motores se definen como, la alteración leve o grave en el funcionamiento de los órganos del cuerpo humano y del sistema nervioso.

Trastornos motores leves

Pies varos o pies zambos: curvatura en forma de media luna de la parte exterior de los pies del bebé, orientándose hacia dentro la parte delantera hasta tocarse ambos pulgares. Este trastorno es ocasionado por un problema de constitución ósea. Esta anomalía suele tener poca importancia y se puede resolver por sí sola, aun así, puede interferir en el desarrollo normal de la locomoción del niño.

Apraxias motrices: Dificultad de coordinar movimientos en la realización de actividades motoras. Se caracteriza por la falta de coordinación motora produciendo movimientos lentos y torpes. Este trastorno puede darse sin que haya una alteración del esquema corporal, pero sí un déficit motor neurológico y un retraso en la organización motriz.

Ritmias motoras: manifestaciones motoras de balanceo más o menos uniforme, de forma brusca y de amplitud variable, afectando a la cabeza (ritmia cefálica), cabeza y ojos (ritmia oculo-cefálica) o a la cabeza y el tronco (ritmia cefalo-corporal). Estos movimientos, realizados normalmente por la noche, se consideran normales y cesan sobre los dos años y medio y los tres años. La causa de estas ritmias se interpretan como una expresión emocional que tiene el niño para reducir su ansiedad producida por necesidades no satisfechas.

Tics: consiste en la repentina e imperiosidad, voluntaria y aparentemente absurda ejecución, en intervalos irregulares pero relacionados, de movimientos sencillos, aislados o unidos que representan un acto adaptado a un objetivo concreto. Estos tics aparecen a la edad de 6-8 años por causas emocionales. Algunos ejemplo son:

  • Tics faciales: párpados (guiños, parpadeos), labios (muecas), lengua (lamerse),etc.
  • Tics respiratorios: resoplidos, aspiraciones, bostezos, etc.
  • Tics de cabeza y cuello: alzar la cabeza, negar, afirmar, girar el cuello, etc.
  • Tics de tronco y miembros: hombros (elevarlos), de brazos, manos y dedos (comerse las uñas, rascarse), etc.